
Skyline Lisboa
Skyline de Lisboa desde el oeste. La panorámica arranca en el Santuário Nacional de Cristo Rei (Almada), cuya figura abraza la desembocadura del Rio Tejo. Cruzando sus aguas por la Ponte 25 de Abril, la vista se posa en la Praça do Comércio, donde el monumental Arco da Rua Augusta abre la puerta de la Baixa.
Sobre la trama de tejados se recorta la Sé de Lisboa; al ascender por Alfama aparecen la Igreja de Santo Estêvão, la cúpula del Panteão Nacional y la silueta inconfundible de la Igreja de São Vicente de Fora. La secuencia culmina en lo alto con el Castelo de São Jorge, que corona la colina y completa un horizonte donde mar, piedra y colinas componen la eterna postal lisboeta.
More Images



















Skyline Lisboa
Skyline de Lisboa desde el oeste. La panorámica arranca en el Santuário Nacional de Cristo Rei (Almada), cuya figura abraza la desembocadura del Rio Tejo. Cruzando sus aguas por la Ponte 25 de Abril, la vista se posa en la Praça do Comércio, donde el monumental Arco da Rua Augusta abre la puerta de la Baixa.
Sobre la trama de tejados se recorta la Sé de Lisboa; al ascender por Alfama aparecen la Igreja de Santo Estêvão, la cúpula del Panteão Nacional y la silueta inconfundible de la Igreja de São Vicente de Fora. La secuencia culmina en lo alto con el Castelo de São Jorge, que corona la colina y completa un horizonte donde mar, piedra y colinas componen la eterna postal lisboeta.
Product Information
Product Information
Shipping & Returns
Shipping & Returns
Description
Skyline de Lisboa desde el oeste. La panorámica arranca en el Santuário Nacional de Cristo Rei (Almada), cuya figura abraza la desembocadura del Rio Tejo. Cruzando sus aguas por la Ponte 25 de Abril, la vista se posa en la Praça do Comércio, donde el monumental Arco da Rua Augusta abre la puerta de la Baixa.
Sobre la trama de tejados se recorta la Sé de Lisboa; al ascender por Alfama aparecen la Igreja de Santo Estêvão, la cúpula del Panteão Nacional y la silueta inconfundible de la Igreja de São Vicente de Fora. La secuencia culmina en lo alto con el Castelo de São Jorge, que corona la colina y completa un horizonte donde mar, piedra y colinas componen la eterna postal lisboeta.
























